CN: No, no, no, Daniel, no, todo tiene su límite mi viejo, no, escuchame, pero, ¿cuántas veces? ¿pero qué se creyó esta mina? Una vez, dos veces, tres veces, pero todo tiene su...
DR: Tanquilizate, tenés que tratarla con dulzura
CN: ¿Qué "tranquilizate" Daniel? Estoy a punto de cometer una locura y vos me decís que me tranquilice, no me puedo...
DR: Un momentito, tranquilizate, te estamos ayudando...
CN: No, no, no, ahora, ahora va a saber quién es un hombre de verdad
JM: ¿Por qué? ¿quién más viene?
DR: Carlitos, ¿le vas a cantar una serenata?
CN: Sí
DR: Serenate
CN: Lo voy a intentar.
¡Cristina!
No juegues con mi paciencia,
detén tanto tonto intento,
detente, tenme contento,
o atente a las consecuencias.
Mantente atenta y solícita,
mientras tanto nada intentes,
no me tientes a que atente
contra tu integridad física.
¡Música, maestro!
Me rechazas con gesto adusto,
estás disgustada quizás,
con el tiempo aprenderás
a vivir junto a mí... a disgusto.
No pretendo en absoluto,
ya que estás tan indecisa,
que respondas muy deprisa:
¡dispones de medio minuto!
CORO: Él la ama cual brisa fresca,
la ama con tierno y dulce querer.
CN: Y yo, cuando amo a una mujer
¡me gusta que me obedezca!
DR: No, tranquilizate, dale tiempo
CN: Está bien, lo voy a intentar, lo voy a intentar.
Música, maestro.
Me dices que no me quieres,
que espere, no sé hasta cuándo,
yo te sigo implorando,
pero ¿quién... te crees que eres?
¡Es que la voy a moler a palos!
DR: Carlitos, vení para acá, vení para acá.
CN: Baja, no digas que no,
baja y apaga este fuego,
baja, baja, te lo ruego,
¡o bajas tú o subo yo!
DR: ¿Cómo vas a subir, cómo vas a subir?
CORO: Fue un enfado involuntario
pero no volverá a suceder.
CN: Es una infamia pegarle a una mujer,
¡salvo que sea necesario!
DR: ¿Cómo va a ser necesario? No...
CN: ¡Música maestro!
Cuando en mi mente se agolpe
cual tropel la poesía
lograré que seas mía
verso a verso... ¡golpe a golpe!
Entrégame tu corazón,
entrégate, amado baluarte,
pues al fin, vas a entregarte:
¡tenemos rodeado el balcón!
DR: ¡No, no! No tenemos rodeado el balcón, no hemos rodeado ningún balcón...
CN: ¡Momentito!, ¡momentito!, la señorita me acaba de sonreír, ¡ja, ja!, ahí tenés, y me hizo un gesto de que espere
DR: ¿Que esperes qué?
CN: ¿Y esto?
(entra un asistente que le entrega a CN una carta)
CN: ¡Me mandó una carta! ¡Una carta de Cristina García!
CORO: Que final tan estupendo,
la alegría lo desborda.
CN: ¿Qué es lo que vende?
no le entiendo,
discúlpeme, pero soy sorda.
|